“Más trazabilidad, sí; más burocracia, no: la RAP debe evolucionar sin perder eficacia” (Artículo de opinión de Javier de Jesús, director operativo de TNU)

Javier de Jesús: "La Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) ha demostrado durante los últimos veinte años que es un modelo eficaz para garantizar la correcta gestión de los residuos. Hoy, sin embargo, afronta una nueva etapa marcada por mayores exigencias en materia de trazabilidad, transparencia y control".

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“Más trazabilidad, sí; más burocracia, no: la RAP (Responsabilidad Ampliada del Productor) debe evolucionar sin perder eficacia”. Así titula Javier de Jesús, director operativo de Tratamiento Neumáticos Usados, S.L. (TNU), este artículo de opinión que, por su interés para el sector, reproducimos íntegramente en esta ventana digital. Pasen y lean.

 

“La Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) ha demostrado durante los últimos veinte años que es un modelo eficaz para garantizar la correcta gestión de los residuos. Hoy, sin embargo, afronta una nueva etapa marcada por mayores exigencias en materia de trazabilidad, transparencia y control.

 

La economía circular necesita información fiable, conocer con precisión el recorrido de los residuos y ofrecer mayores garantías a ciudadanos, empresas y administraciones. La trazabilidad ya no es un elemento complementario; forma parte de la propia calidad del sistema. La dirección es, sin duda, la adecuada. Hasta aquí, difícilmente alguien puede discrepar. La cuestión es cómo avanzar.

 

Reforzar la trazabilidad no debería significar, necesariamente, incorporar nuevas obligaciones administrativas, nuevos procedimientos documentales o mayores cargas de gestión para los sistemas colectivos. El verdadero reto consiste en encontrar un equilibrio entre disponer de más y mejor información y mantener la eficacia operativa que ha permitido consolidar el modelo de la RAP durante estos años.

 

Porque una economía circular más eficiente no se consigue únicamente generando más información. Se consigue, sobre todo, gestionando mejor los residuos.

 

Los SCRAP nacimos para asumir la responsabilidad de los productores allí donde el mercado, por sí solo, no podía garantizar una correcta gestión al final de la vida útil de determinados productos como los neumátcos. Nuestra función ha sido siempre clara: organizar, financiar y asegurar que esos residuos reciben el tratamiento y reciclado adecuado. Con el paso de los años esa función ha evolucionado de forma natural.

 

Hoy los SCRAP no solo organizamos la gestión. También desarrollamos sistemas de información cada vez más avanzados, reforzamos los mecanismos de seguimiento, facilitamos información a las administraciones y acompañamos a productores y gestores en la aplicación de una normativa cada vez más compleja.

 

Un buen ejemplo ha sido la entrada en vigor del Real Decreto 712/2025, de neumáticos al final de su vida útil. Con motivo de su aprobación, TNU desarrolló una ronda informativa nacional dirigida a productores y gestores para explicar las principales novedades del nuevo marco regulatorio, resolver dudas, escuchar las inquietudes del sector y facilitar su correcta aplicación.

 

Ese esfuerzo de acompañamiento también forma parte, hoy, de la responsabilidad que asumimos los SCRAP.

 

La experiencia demuestra, sin embargo, que la evolución normativa de los últimos años ha venido acompañada de nuevas obligaciones de información, plataformas de reporte, controles y procedimientos documentales que requieren importantes recursos humanos, inversión tecnológica y un considerable esfuerzo organizativo.

 

Es lógico que la regulación evolucione. También lo es que se incorporen nuevos mecanismos de control cuando aportan un valor real al sistema. Pero conviene preguntarse, en cada nueva obligación, si contribuye realmente a mejorar los resultados ambientales o si, por el contrario, incrementa la carga administrativa sin un beneficio equivalente. El objetivo debería ser siempre el mismo: reforzar la eficacia del sistema sin añadir complejidad innecesaria.

 

Existe, además, otra cuestión que merece una reflexión. Los SCRAP somos responsables de organizar y financiar la gestión de los residuos, garantizar el cumplimiento de nuestras obligaciones y aportar información fiable a las administraciones. Ese papel debe seguir fortaleciéndose dentro de un marco de colaboración institucional claro y bien definido.

 

En la práctica, algunas de las nuevas obligaciones han llevado a los sistemas colectivos a asumir tareas relacionadas con la interpretación normativa, la comprobación documental o determinadas actuaciones de seguimiento que tradicionalmente correspondían al ámbito administrativo.

 

No se trata de cuestionar esa colaboración, que resulta imprescindible. Al contrario.La colaboración entre las administraciones públicas y los SCRAP constituye el pilar sobre los que se apoya la Responsabilidad Ampliada del Productor. Pero esa colaboración será más eficaz cuando exista un reparto claro de funciones y cada actor pueda concentrar sus esfuerzos en aquello para lo que aporta un mayor valor.

 

Las administraciones desempeñan un papel esencial en la inspección, la vigilancia y el control del cumplimiento normativo. Los SCRAP, por nuestra parte, debemos seguir aportando capacidad de gestión, conocimiento técnico, información de calidad y cercanía con las empresas para facilitarles el cumplimiento de unas obligaciones cada vez más complejas.

 

La experiencia del flujo de neumáticos fuera de uso resulta especialmente ilustrativa. Después de veinte años de funcionamiento, España dispone de un sistema maduro, con capacidad suficiente para gestionar todos los neumáticos que llegan al final de su vida útil, una red consolidada de gestores autorizados y un elevado nivel de trazabilidad. Un sistema que ha demostrado su eficacia y que ha sabido adaptarse a los cambios regulatorios, tecnológicos y ambientales que han ido surgiendo durante estas dos décadas.

 

Precisamente por eso, cualquier nueva evolución debería partir de una idea muy sencilla: mejorar lo que ya funciona. La RAP necesita seguir evolucionando. Necesitamos mejores datos. Necesitamos mayor transparencia. Necesitamos seguir reforzando la trazabilidad. Pero también necesitamos una regulación proporcionada, capaz de distinguir entre aquello que realmente aporta valor al sistema y aquello que puede convertirse en una carga administrativa difícilmente justificable.

 

Javier de Jesús: “La RAP necesita seguir evolucionando. Necesitamos mejores datos. Necesitamos mayor transparencia. Necesitamos seguir reforzando la trazabilidad. Pero también necesitamos una regulación proporcionada, capaz de distinguir entre aquello que realmente aporta valor al sistema y aquello que puede convertirse en una carga administrativa difícilmente justificable”.

 

 

Porque el éxito de la economía circular no dependerá del número de plataformas donde reportemos información ni del volumen de documentación que seamos capaces de generar. Dependerá de nuestra capacidad para recoger mejor, gestionar mejor, reciclar mejor y lo más importante a mi juicio: reincorporar esos materiales reciclados a la economía, a un mercado maduro para consumirla y así conseguir la verdadera circularidad.

 

El objetivo es seguir obteniendo mejores resultados ambientales. La RAP ha demostrado una enorme capacidad para evolucionar y adaptarse a los nuevos retos. Sigamos avanzando en esa dirección con más trazabilidad, más transparencia y mejor información.

 

Pero sin perder de vista que la verdadera medida del éxito seguirá siendo la eficacia con la que somos capaces de gestionar los residuos y contribuir a una economía cada vez más circular”.

 

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