Bajo el lema ’60 años fieles a lo que importa’ y con ¡¡¡más de 600 invitados ‘fieles a lo que importa’!!!, S.José Pneus, distribuidor de neumáticos multimarca y multisegmento e importador exclusivo de la marca BKT para la Península Ibérica, celebró el pasado sábado 28 de marzo, en sus instalaciones centrales de Cantanhede (Portugal), un evento a lo grande para conmemorar el 60 Aniversario desde que empezó a rodar por el mercado allá por 1966. Un día histórico para los gerentes de S.José Pneus (los hermanos Aniceto: Helena, José y Luis) y su relevo generacional (sus hijos Catarina, Inés, Diogo y Hugo), quienes homenajearon al fundador y ‘pater familia’ José Abrantes Aniceto con emotivos discursos, teniendo siempre presente su pasado, sus raíces, para sembrar de cara al futuro. Un futuro para el que ya pusieron la primera piedra de una nueva ampliación de sus instalaciones, poniendo en valor que “nuestra empresa es como una familia: trabajadores, proveedores, clientes… Con ‘Confianza Absoluta’, como nuestro lema”.
Una información de Carlos Barrero
¡¡¡Más de 600 invitados!!!, que se dicen pronto. Sí, porque S. José Pneus conmemoró el 60º aniversario de la empresa junto a más de 600 personas, entre proveedores, socios, clientes, representantes institucionales, empleados, familiares y amigos. La empresa, con sede en Cantanhede (Portugal), honró el pasado, celebró el presente y brindó por el futuro.
La ceremonia comenzó con los discursos de la actual dirección -leer íntegros más abajo-, descendientes del fundador de la empresa, José Abrantes Aniceto. En palabras de José Aniceto, “celebrar los 60 años de la empresa es, ante todo, celebrar a las personas: empleados, socios y todos aquellos que, a lo largo del tiempo, creyeron en el proyecto”. Recordando los inicios de la empresa, fundada por su padre hace seis décadas, destacó “el coraje, la capacidad de trabajo y la unión familiar que permitieron transformar la empresa en lo que es hoy”.
Luís Aniceto señaló, además que, “a pesar de los retos afrontados a lo largo del tiempo, desde las dificultades de las décadas de los 70 y los 80 hasta las recientes transformaciones en el sector, ha habido una capacidad constante de superación, innovación e inversión”. Y Helena Aniceto hizo hincapié “en la importancia de los colaboradores, del compromiso con los clientes y de la responsabilidad social, valores que siguen guiando el rumbo de S. José”.
Catarina Aniceto, parte de la tercera generación que ya trabaja en la empresa, señaló que siente “la responsabilidad por un legado que le ha sido confiado y que incorporarse oficialmente a S. José supuso asumir una historia —y un futuro—”. Este legado familiar también estuvo presente en los discursos de Diogo Aniceto Tomé, Hugo Aniceto Tomé e Inês Aniceto, quienes subrayaron que “la historia de la empresa es inseparable de los valores que caracterizan a la familia: esfuerzo, resiliencia, unión y capacidad de creer incluso ante los retos”.
Liu Yi, director general de Goodride, destacó en su discurso los casi 20 años de colaboración, subrayando que “la confianza lo es todo en los negocios” y que “la relación con S. José ha evolucionado de una asociación comercial a una sólida relación de confianza y amistad”.

Lucia Salmaso, directora general para Europa de BKT, expresó su gratitud por “el papel de S. José en el desarrollo de la marca en Portugal y España” y reforzó “la confianza en la continuidad de esta trayectoria de éxito”.
Durante la celebración, también hubo un momento dedicado a la responsabilidad social en el que se entregaron tres cheques solidarios, por un valor total de 10 000 €, a las instituciones Acreditar Coimbra – Associação de Pais e Amigos de Crianças com Cancro, Ambulância Mágica – Projeto Inovador em Cuidados Paliativos da Cruz Vermelha Portuguesa y Banco de Leite – Apoio a crianças de famílias carenciadas do Lions Clube de Cantanhede, lo que refleja la importancia que S. José concede a la comunidad que la rodea.
Uno de los momentos más simbólicos de la celebración fue la colocación de la primera piedra de la ampliación de la nueva plataforma logística de S. José Pneus, situada en un terreno de 60 000 m² y dotada de una capacidad constructiva de 36 000 m², en una clara señal de continuidad e inversión en el futuro.
La ceremonia incluyó, además, un momento especial de reconocimiento a los empleados con 10 o más años de antigüedad en la empresa, valorizando así a los colaboradores y reforzando su papel dentro de la empresa. Las celebraciones concluyeron con una visita guiada al almacén, lo que permitió a los invitados conocer un espacio que cuenta actualmente con una superficie total de 25 000 m², punto central de la operación de almacenamiento y distribución de neumáticos.
Como broche de oro, los responsables de la compañía resaltaron que “con una visión clara, valores sólidos y un equipo dedicado, S. José sigue comprometida con el crecimiento sostenido y la innovación. La empresa mira hacia el futuro con confianza, manteniéndose fiel a lo que realmente importa”.
DISCURSO ÍNTEGRO DE JOSÉ ANICETO
“Buenas tardes y muchas gracias por su presencia en este día tan especial.
Celebrar los 60 años de una empresa es, ante todo, celebrar a las personas. Celebrar historias. Celebrar un camino recorrido juntos.
Cuando Recauchutagem S. José nació, hace 60 años, yo solo tenía 13 años. Mi hermano Luís tenía 8. Y mi hermana Helena, 2. Hoy somos los tres gerentes de la empresa. Pero comenzamos esta historia en momentos de la vida completamente diferentes. Quizás por eso, a lo largo de estos 60 años, Recauchutagem S. José de José Aniceto & Irmão Lda. ha sabido adaptarse, aprender y evolucionar. Desde el principio se construyó con diferentes perspectivas, diferentes generaciones y diferentes formas de ser.
La empresa fue fundada por nuestro padre. Y, curiosamente, nació de un gesto más altruista de lo previsto. Él trabajaba en Cantanhede, en un taller de recauchutaje con dos hermanos. En un momento difícil para la empresa, con el cambio de propietarios, fue necesario despedir a gente. Entre ellos… uno de nuestros tíos. Nuestro padre ya tenía la idea de crear algún día su propia empresa. Pero fue esa situación la que lo aceleró todo, no por ambición, sino por sentido de la justicia y de la familia.
Recuerdo bien aquella época. Tenía 13 años y ya me daba cuenta de lo que se decía a nuestro alrededor. Muchos se opusieron. Decían que estaba muy bien remunerado. Que estaba en un lugar seguro, donde era responsable. Pero él decidió arriesgarse. Decidió dejar la seguridad para crear algo propio. Crear empleo. Mantener a la gente unida. Construir algo que, en aquel momento, era solo un sueño, y que hoy es una realidad.
La empresa empezó, literalmente, junto a nuestra casa. La parte industrial estaba al fondo de nuestro patio. El trabajo se mezclaba con la vida familiar. Por desgracia, la sociedad inicial no funcionó. Fue un momento difícil. Fue entonces cuando mi madre asumió su puesto en la sociedad. Y aún hoy recuerdo esos días con mucha claridad. Toda la responsabilidad recayó sobre mis padres.
Y yo, aunque solo tenía 13 años, ya me daba cuenta de que estábamos pasando por un momento delicado. Pero con trabajo. Con abnegación. Y con una dedicación enorme —en la que mi madre tuvo un papel absolutamente fundamental—, las dificultades se fueron superando. Y fue gracias al esfuerzo de ambos que todo empezó a crecer.
S.José no nació grande. Nació resistente. Llegaron los primeros colaboradores. Personas que no eran solo empleados. Eran compañeros de lucha. Vivían nuestro día a día. Creían en nosotros. Fueron decisivos en el crecimiento inicial de la empresa.
Más tarde, nuestro padre quiso dar un paso más. Con otros cinco recauchutadores, dio el paso de crear una fábrica de caucho para recauchutado. Así nació Seibor: los «seis del caucho». Era un proyecto ambicioso… pero no salió como esperábamos. Y durante algún tiempo eso afectó mucho a la situación financiera de José Aniceto & Irmão. Fueron momentos muy difíciles. Fue también en esa etapa cuando mi hermano y yo empezamos a involucrarnos más en la gestión, llenos de ideas.
Nuestro padre solía decir a menudo: «Prepárense… y adelante». Era su forma de recordarnos que no basta con planificar: hay que actuar. Y tuvo el valor de confiar en nosotros. Creamos Pneubox. Apostamos por los servicios. Ganamos liquidez. Ganamos estabilidad. Y luego llegó el cambio. Recauchutado en frío. Pocos medios. Mucho ingenio. Muchas ganas. Muchas horas de trabajo, mucho sacrificio por parte de nuestras familias. Pero teníamos un objetivo.
Cuando logramos la estabilidad económica, nos trasladamos a la zona industrial de Cantanhede. Creamos mejores condiciones. Estructuramos el futuro. Empezamos a tener algo más de espacio para poder crecer. Nos incorporamos a una central de compras. Después, en el GES. Y ahí comenzó una nueva etapa: la distribución. Fue también en esta etapa cuando se fundó S. José Logística de Neumáticos. Al principio, no teníamos suficiente volumen. Nos convertimos en una empresa multimarca. Pero crecimos rápidamente. Quienes nos suministraban ya no nos seguían el ritmo. Y fue entonces cuando escribí una frase que durante años estuvo en la puerta de nuestra oficina: «En gestión, cuando las variables incontrolables son mayoría, la pasión por sí sola no basta». Nos dimos cuenta de que tenía que haber un cambio. Y más ambición.
Y el cambio llegó. Pasamos a recibir suministros de los principales fabricantes de marcas premium y también del mayor fabricante de China: Goodride. Crecimos porque conocíamos el mercado. Conocíamos las necesidades. Estábamos sobre el terreno. Identificamos un vacío en el mercado agrícola y todoterreno. Había demanda. Faltaba oferta. No representábamos a ninguna marca en ese segmento. Solo teníamos conocimientos.
Pero hubo un momento clave. Surgió una oportunidad inesperada. En una oferta de neumáticos para carretillas elevadoras, nos dimos cuenta de que el fabricante tenía una gama mucho más amplia de la que se estaba trabajando. Vimos allí una oportunidad estratégica. Evaluamos el riesgo. Seguimos adelante. Más tarde empezamos a trabajar directamente con BKT, que sigue siendo hoy en día una de nuestras principales referencias.
Y luego dimos un paso aún mayor: la entrada en el mercado español. Las dos empresas que, en España, habían iniciado la distribución de BKT no tuvieron el éxito esperado, y la fábrica buscaba nuevos socios. Fue entonces cuando lanzamos el reto: podíamos ser nosotros. Ya habíamos demostrado en Portugal que éramos capaces, que conocíamos el mercado y que sabíamos hacer crecer la marca. La reacción inicial fue de cierta duda. Nos dijeron que Portugal y España eran mercados diferentes, y que no sería fácil. Pero nos mantuvimos firmes. Creímos en ello. Insistimos. Y conseguimos el acuerdo.
Así fue como nos introdujimos con más fuerza en el mercado español y creamos San José Neumáticos, una vez más con trabajo, visión y la convicción de que éramos capaces de ir más allá. Crecimos porque supimos identificar oportunidades antes de que se hicieran evidentes. Y porque nunca tuvimos miedo de adentrarnos donde aún no había camino trazado.
Yo repetía a menudo una frase: «La suerte es cuando el conocimiento se encuentra con la oportunidad». Un día, en Navidad, mi hija, que aún era estudiante, me sorprendió. El regalo que me hizo fue esa frase, escrita en la pared de mi despacho. Cuando la vi, me emocioné. Porque me di cuenta de que lo que estábamos construyendo ya no era solo una empresa. Era un legado. Pero esa capacidad no surgió solo de la estrategia. Nació de los valores.
Nos complementábamos, y esa complementariedad fue fundamental. Yo en compras. Mi hermano en las ventas. Mi hermana, en la oficina y en la organización. Así fue nuestro comienzo. Y crecimos. Pero nunca solos. Nada de esto habría sido posible sin nuestros colaboradores. Trabajamos codo con codo. Mantuvimos el espíritu de nuestro padre. Teníamos dos familias. Nuestra familia. Y la familia S. José.
Más tarde nos trasladamos a las instalaciones actuales. Nuestro padre aún vio el inicio de este proyecto. Pero el año en que cumplió 90 años, se fue. Y, sin embargo, nunca se fue de aquí. Cada decisión tiene algo de él. Cada riesgo lleva su coraje. Y a su lado siempre estuvo nuestra madre. Él nos enseñó a arriesgarnos. Ella nos enseñó a resistir. A ellos dedicamos estos 60 años.
Pero la historia continúa. Hoy tenemos una nueva generación en la empresa. Mi hija. Mis sobrinos. Y eso nos da tranquilidad. Porque lo más importante no es predecir el futuro. Es transmitir valores. Valores que perduran, incluso cuando nosotros ya no estemos.
Estamos preparando un nuevo almacén. No es solo una obra. Es una señal de que seguimos creyendo. En invertir. En soñar. El pasado, el presente y el futuro están aquí.
Pero hay algo que nunca ha cambiado. Somos una empresa de personas. Nada de esto se ha construido por sí solo. Nada de esto se construye por sí solo. Las empresas crecen con estrategia. Pero perduran gracias a los valores.
Confianza absoluta: fue y sigue siendo nuestro lema. Quizás ya no en el patio de casa. Pero siempre con el mismo espíritu. Muchas gracias a todos. Y vamos a seguir adelante. Juntos.”
DISCURSO ÍNTEGRO DE LUIS ANICETO
“Señoras y señores. Estimadas entidades, autoridades, clientes, proveedores, colaboradores, familiares y amigos,
Es con enorme orgullo que hoy me dirijo a todos ustedes. Hoy, 28 de marzo, la empresa fundada por mi padre, José Abrantes Aniceto, cumple 60 años. Un día histórico para la familia Aniceto y para toda la familia S. José, es decir, todos los colaboradores, clientes y proveedores que caminan con nosotros.
Los orígenes
En 1966, nuestro padre, con el apoyo incondicional de nuestra madre, tuvo la audacia de salir de su zona de confort. Tenía un empleo seguro y bien remunerado, más de 20 años de experiencia en recauchutado y una red de contactos en la que cada cliente era también un amigo. Su buen nombre era el mayor capital del que disponía.
«Confianza absoluta» fue el primer eslogan de la empresa. Es más que una frase de marketing, es una manifestación de todo el empeño, el compromiso y la voluntad de consolidar una marca, sustentada en la calidad del servicio y de los neumáticos fabricados por Recauchutagem S. José, denominación comercial que adoptó.
A pesar de nuestra corta edad, aún recordamos las dificultades de aquellos primeros años: la licencia industrial, la compra de los primeros moldes y equipos, la instalación de la primera caldera de vapor, los primeros neumáticos fabricados. Y, en todos esos momentos, había un elemento común: las personas. Entidades oficiales, proveedores, colaboradores, clientes… todos se hacían amigos de nuestro padre, ayudándole a superar cada obstáculo.
La prueba
Luego llegaron los años 70, la agitación posterior a la revolución de 1974 y toda la convulsión socioeconómica. Los años 80 lo complicaron todo: inflación y tipos de interés galopantes, una empresa financieramente muy débil. Fue, sin duda, la década más difícil de la historia de S. José.
Fue entonces cuando nosotros, la segunda generación, empezamos a trabajar en la empresa. Fueron tiempos de mucho sacrificio, alimentados por el sentido del honor de la familia. Todavía hoy pienso: «solo lo conseguimos porque no sabíamos que era imposible».
Pero lo peor es siempre el comienzo de algo mejor. En 1989, invertimos en el primer autoclave para recauchutado en frío. Fuimos a la primera feria en Bolonia —todavía no había internet— y, como nos pusimos manos a la obra, descubrimos el potencial de unos equipos que replicamos, adaptamos e integramos en la línea de producción, para aumentar la productividad.
Para crecer, necesitábamos más neumáticos que producir, así que recorrimos toda Europa en busca de carcasas, desde Francia hasta Suiza y los Países Bajos, y empezamos a vender neumáticos de camión recauchutados con la carcasa incluida.
Quiero recordar aquí el esfuerzo insuperable de los trabajadores que, una vez más, fueron fundamentales.
El crecimiento
Ese esfuerzo colectivo nos permitió, en 1997, construir una nueva fábrica en la Zona Industrial de Cantanhede, ya dimensionada para el futuro, si este se limitara únicamente al recauchutado. Pero el futuro prometía más.
En 2005, tuvimos la visión de iniciar una nueva línea de negocio: la importación y distribución multimarca de neumáticos nuevos, bajo la denominación S. José — Logística de Neumáticos. Mientras otros distribuían solo marcas exclusivas, nosotros ofrecíamos también marcas premium importadas de Europa. La distribución de la marca BKT en neumáticos agroindustriales fue fundamental.
Fueron años de crecimiento exponencial. En 2012, propusimos a BKT distribuir la marca también en España. Creyeron en nosotros. Durante 12 años, mantuvimos el mismo modelo con los mismos distribuidores —un caso de estudio en España, tanto por el éxito del modelo como por la duración de los acuerdos. Seguimos agradecidos a BKT por habernos confiado este proyecto.
Respondimos con mucho trabajo y hoy somos líderes en la Península Ibérica en el sector de los neumáticos agrícolas.
La transformación
Con el crecimiento continuo, el espacio dejó de ser suficiente. Compramos y unificamos terrenos para crear una parcela de 52 000 m². Nuestro padre participó en ese proceso, asistiendo a la compra de los primeros terrenos y manifestando siempre su apoyo.
En octubre de 2019, inauguramos la nueva sede y el centro logístico —inicialmente con 20 000 m², posteriormente ampliado a 25 000 m². Fue un cambio de paradigma. Portugal pasaba a tener un distribuidor de nivel ibérico.
A principios de 2020, iniciamos la profesionalización de la estructura. Llegó la pandemia. Pero no vacilamos. Estábamos preparados con un stock sólido y, mientras las fábricas se paraban, nosotros seguimos invirtiendo. Las ventas se duplicaron en tres años. En la gama de neumáticos agrícolas, nos enorgullecemos de haber contribuido a garantizar que nunca faltaran neumáticos en el mercado español, porque la agricultura no puede detenerse.
El futuro
Y hoy ponemos la primera piedra de la ampliación de la plataforma logística de S. José: 60 000 m² de terreno, con una capacidad de construcción de 36 000 m². Al mismo tiempo, estamos iniciando la distribución multimarca en España de neumáticos para turismos y camiones, y abriendo un almacén en Madrid.
Una vez más, salimos de nuestra zona de confort, confirmando la dimensión ibérica de S. José.
Valores y legado
Aprendemos del pasado, vivimos el presente y planificamos el futuro.
Somos una empresa con valores, que nació del esfuerzo, del sacrificio y, permítanme decirlo, de cierta audacia. Crecimos en la adversidad. Y quizá por eso me considero, aún hoy, un soñador: alguien que mira al horizonte y cree que siempre hay más camino por recorrer.
Perseverancia, humildad, capacidad de superación y resiliencia: esta es la matriz que heredamos de nuestros padres y que queremos transmitir a la siguiente generación. Estamos seguros de que hemos dado continuidad a este legado. Nuestros padres, estén donde estén, estarán orgullosos de sus hijos.
Hoy, S. José es una de las principales empresas de distribución de neumáticos de la Península Ibérica. Conocida por su seriedad, profesionalidad, ética y valores. Escuchar esto en Portugal ya nos honra; escuchar lo mismo en España nos llena de orgullo.
Celebrar 60 años es mirar atrás con gratitud. Pero es, sobre todo, mirar hacia adelante con responsabilidad. Si mantenemos nuestros valores, si conservamos nuestra humildad y si seguimos unidos, no tengo ninguna duda: lo mejor está aún por llegar.
Pero nada de esto tiene sentido sin las personas, sin las personas que han estado a nuestro lado. Colaboradores, clientes, proveedores, socios, familia y amigos. A todos quiero darles las gracias.
Permítanme expresar un agradecimiento especial a mi mujer y a mi hija, que tantas veces han tenido que hacer sacrificios.
Por último, quiero dejaros a todos un mensaje sencillo y sincero:
Contamos con vosotros. Podéis contar con nosotros. Muchas gracias a todos”.
DISCURSO ÍNTEGRO DE HELENA ANICETO
“Buenas tardes a todos, les agradezco de antemano su presencia en este momento tan especial.
Hoy, 28 de marzo, celebramos el 60.º aniversario de la fundación de la empresa José Aniceto & Irmão, Lda., también conocida como Recauchutagem S. José.
En el momento de su creación, yo era aún muy pequeña y no guardo recuerdos de aquellos comienzos. Sin embargo, crecí en el mundo del caucho, un mundo al que sigo vinculada hasta hoy y que me honra enormemente.
Siempre he observado a nuestro padre, el Sr. José Abrantes Aniceto, una persona sabia, decidida y sensata, gestionar el día a día de la empresa con el objetivo constante de satisfacer a los clientes y responder a las necesidades del negocio. También fue un hombre afortunado, pues siempre tuvo a su lado a su esposa, nuestra madre, quien, con su serenidad, atención y bondad, le acompañó en todo momento.
Juntos afrontaron tiempos difíciles, pero nunca se rindieron.
Las décadas de los 70 y los 80 fueron especialmente difíciles. Fue en ese periodo cuando, poco a poco, nosotros, los hijos, nos fuimos incorporando a la empresa: primero Zezinho, luego Luís Manuel y, por último, yo.
Lo que comenzó siendo una pequeña «barca» se convirtió en un auténtico «barco», siempre con el mismo objetivo: llevar la empresa a buen puerto, manteniendo el compromiso de satisfacer a nuestros clientes.
Con el paso del tiempo, los sueños y las ambiciones crecieron. Dejamos de ser solo Recauchutagem S. José, centrada en el cliente final, y ampliamos nuestra actividad al ámbito de la distribución.
Este crecimiento no se produjo de la noche a la mañana. Fue fruto de mucho trabajo, dedicación y perseverancia. Siempre contamos con la presencia y el apoyo de nuestros padres, que aportaron su experiencia y supieron, al mismo tiempo, acoger nuevas ideas y nuevos retos.
La empresa se consolidó, sentó unas bases sólidas y siguió creciendo. Se fueron incorporando nuevos colaboradores y, en un momento dado, ya se oía decir por los pasillos: «Esto ya no es un barco, es un transatlántico». Y es en este «transatlántico» en el que seguimos navegando, con el mismo propósito y compromiso de construir el futuro.
Nuestros padres también nos transmitieron un importante legado de responsabilidad social. La empresa permanece atenta a las necesidades no solo internas, sino también de la comunidad que nos rodea, apoyando diversas causas, entre las que se encuentran la “Liga Portuguesa Contra o Cancro”, los “Palhaços de Hospital”, la “Associação Acreditar”, los “Bombeiros de Cantanhede”, el “Banco Alimentar”, el “Banco de Leite”, obras sociales de apoyo a los jóvenes y el proyecto “Ambulância Mágica”, entre muchas otras.
También tenemos el privilegio de promover la educación mediante la concesión de una Beca de Mérito, en colaboración con el Agrupamiento de Escuelas Lima de Faria, que distingue a los tres mejores alumnos del nivel A, apoyando su trayectoria en la educación superior. Paralelamente, concedemos becas de estudios a los hijos de nuestros colaboradores que acceden a la educación superior. En el ámbito deportivo, S. José también está presente, apoyando a diversas colectividades de nuestra ciudad y parroquia, en particular equipos de BTT, escuelas de fútbol y equipos de fútbol sénior.
Sin embargo, S. José no vive solo del trabajo. Mantenemos viva la tradición de los encuentros entre empleados, celebrando diversas fechas a lo largo del año, como el Día de la Mujer, el Día del Padre, el día de nuestro patrón, el Día de la Madre, la fiesta de Nuestra Señora de Vagos, la llegada del verano, San Martín y nuestra Fiesta de Navidad, en la que no nos olvidamos de los hijos de nuestros empleados y de algunas instituciones.
Nuestro objetivo es seguir unidos, en equipo, con el mismo propósito que siempre nos ha guiado: fieles a lo que importa.
Muchas gracias”.
DISCURSO ÍNTEGRO DE CATARINA ANICETO
“Buenas tardes a todos los que nos han honrado con su presencia en la celebración de este aniversario.
Sesenta años fieles a lo que importa. Hay valores que no pertenecen a una generación, sino al tiempo. Valores que atraviesan décadas y que siguen definiendo quiénes somos. S. José nace de una decisión. La decisión de mis abuelos de construir algo con rigor, con valentía y con un profundo respeto por las personas. Lo hicieron sin garantías.
Pero con una certeza: la de que hacer las cosas bien, cumplir la palabra y construir relaciones de confianza sería siempre el camino correcto —el camino de la confianza absoluta.
Crecí escuchando hablar de S. José no como un negocio, sino como un compromiso.
Un compromiso con los clientes, con los socios y, sobre todo, con las personas que construyen esta casa cada día. Hoy, como parte de la tercera generación de la familia de esta empresa, estoy aquí con un sentimiento muy claro: el de la responsabilidad.
Responsabilidad por un legado que no se nos entrega simplemente, sino que se nos confía, cada día.
Por eso sé exactamente lo que nos corresponde: dar continuidad con seriedad y pasión, con claridad sobre adónde queremos llegar y con un profundo respeto por quienes construyen este camino con nosotros.
Lo que mi padre me enseñó y sigue enseñándome cada día no se encuentra en los libros.
Se ha transmitido de forma natural, a lo largo de la vida, en una relación en la que el lado de padre e hija se entrelaza de forma casi indisociable, con un verdadero traspaso de testigo de visión, de experiencia y, sobre todo, de valores.
Nuestras conversaciones estaban marcadas, casi siempre, por los triunfos de los días en que salían 200 neumáticos, 500 neumáticos —luego 1000— y por el orgullo genuino con el que se compartían esos momentos.
Las dificultades existían, naturalmente, pero nunca fueron ellas las que definieron el enfoque de nuestro diálogo. El enfoque estaba en el progreso. En la construcción. Y en las personas que formaban parte de ese camino.
Aprendí pronto que formar parte de una empresa familiar no es un derecho adquirido.
Es algo que se conquista con trabajo, con dedicación y con la capacidad de aportar valor.
Mi padre nunca me dijo que mi puesto aquí estuviera garantizado. Me dijo que, si quería venir a S. José, tendría que demostrar que me lo merecía. Y eso fue lo que hice. Fui a ver qué se hacía fuera. A ganar experiencia. A ganar perspectiva. Recuerdo que, en la universidad, quería hacer trabajos sobre S. José y él me decía:
«Ve a ver cómo lo hacen los demás». Hoy entiendo por qué. Porque, al fin y al cabo, gestionar una empresa con seriedad y coherencia se basa en principios que son transversales a cualquier sector. Y eso fue lo que me permitió volver con más conciencia, más exigencia y una mayor capacidad de aportar.
S.José no ha llegado hasta aquí por casualidad. Ha llegado hasta aquí porque supo evolucionar. Porque supo anticiparse. Porque tuvo —y sigue teniendo— la capacidad de preparar el futuro antes de que llegara. Y es precisamente eso lo que nos da confianza en lo que está por venir. Espero que aún pasen muchos años hasta que la tercera generación asuma plenamente este legado —y lo digo con todo el cariño y los mejores deseos para mi padre José y mis tíos Luís y Helena. Pero hoy sé lo que significa formar parte de esta responsabilidad.
Entrar oficialmente en S. José ha sido asumir una historia —y un futuro—. Un futuro que no se construye solo, ni empieza ahora. Se construye con quienes nos han traído hasta aquí. Una dirección y todo el equipo que da vida a esta empresa cada día. Nos corresponde a todos honrar el camino, respetar de dónde venimos y tener el valor de construir lo que aún no existe —siempre fieles a lo que importa.
Y lo que importa son las personas. Son las relaciones. Es la confianza. Es la forma en que lo hacemos. Este no es solo un momento de celebración. Es un compromiso. Con quienes han estado. Con quienes están. Y con quienes vendrán.
A todos los que forman parte de esta historia —equipo, clientes y socios— mi más sincero agradecimiento. Gracias por confiar en nosotros. Por construir con nosotros. Y por hacer de estos 60 años mucho más que un hito: una base sólida para el futuro. Por otros 60 años. Fieles a lo que importa. Muchas gracias a todos”·.
DISCURSO ÍNTEGRO DE INÉS ANICETO, Y DIOGO Y HUGO ANICETO TOMÉ
“Hoy nos reunimos para celebrar mucho más que la historia de una empresa. Celebramos la historia de una familia, marcada por la unión, el esfuerzo y unos valores que trascienden generaciones.
Esta empresa tuvo su origen en nuestro abuelo, un hombre que creía que todo gran proyecto nace de un simple sueño. Con el paso de los años, ese sueño se convirtió en una realidad sólida, construida con valentía, dedicación y resiliencia. No siempre fue un camino fácil —hubo retos y dificultades—, pero su visión le permitió ver oportunidades donde otros veían obstáculos.
Sin embargo, más allá de su éxito profesional, lo que verdaderamente le distinguía era su humanidad. Era una persona generosa, siempre dispuesta a ayudar, siempre presente para la familia y para todos aquellos que le necesitaban, sin esperar nada a cambio. Para él, la verdadera riqueza no residía solo en la empresa que construyó, sino en las personas a las que influyó a lo largo del camino.
Hoy, su legado sigue vivo y nos inspira a diario. Con la contribución de sus hijos, ese sueño inicial creció y dio origen a la empresa multinacional que hoy conocemos.
Desde sus orígenes, esta ha sido siempre una empresa con una sólida base familiar. Actualmente somos la tercera generación desde su fundación, pero los valores que la sustentan son aún más antiguos, arraigados en la historia de nuestros bisabuelos. Valores como el esfuerzo, la resiliencia, el espíritu de sacrificio y, sobre todo, la unión familiar: pilares fundamentales para alcanzar el éxito.
También es importante reconocer que esta historia no la construyó una sola persona. Junto a grandes hombres, siempre hubo grandes mujeres. Nuestra abuela desempeñó un papel esencial en este camino. Con una enorme capacidad de dedicación, garantizó la estabilidad de la familia y la educación de los hijos, incluso en tiempos difíciles. Su generosidad y bondad traspasaban los límites de la familia, ayudando a todos los que lo necesitaban. Esos valores siguen vivos en todos nosotros. Esta red de apoyo se extiende también a tíos y tías, y abuelos, que siempre estuvieron presentes, contribuyendo a la educación, el cariño y el equilibrio de la familia a lo largo de los años.
La verdad es que tanto nuestros abuelos como nuestros padres siempre nos han enseñado que la familia es lo más importante. Es esa base la que nos permite crecer, superar retos y llegar más lejos. Unidos, siempre seremos más fuertes.
Tenemos el privilegio de haber crecido en este entorno, marcado por la unión y el ejemplo. Y no podemos dejar de reconocer también el papel de los cónyuges, que tantas veces han garantizado la estabilidad familiar, permitiendo que nuestros padres se dedicaran al crecimiento de la empresa.
En el fondo, somos el resultado de todo lo que hemos vivido, aprendido y asimilado. La forma en que nuestros abuelos y padres construyeron esta empresa ha moldeado quiénes somos hoy y cómo vemos el futuro. Nos enseñaron a creer, a perseguir nuestros sueños, a no tener miedo de tomar decisiones, a persistir y a no rendirnos nunca antes de intentarlo, porque nada se consigue sin esfuerzo, intentos e incluso fracasos.
Estos valores son, sin duda, el mayor legado de estos 60 años —un legado que seguimos transmitiendo a las generaciones futuras. Un legado que no se mide solo en crecimiento o reconocimiento, sino en la capacidad de seguir honrando lo que se nos ha transmitido: mantener la esencia, preservar los valores y no olvidar nunca de dónde venimos.
Hoy, al mirar a nuestro alrededor, vemos mucho más que una empresa. Vemos el resultado de décadas de dedicación, de sacrificios silenciosos, de retos superados y de una visión que nunca se perdió, pero, sobre todo, vemos una familia que se ha mantenido unida.
Es con enorme orgullo que vemos cómo algo que comenzó en una casa familiar ha crecido y traspasado fronteras, convirtiéndose en una empresa multinacional. Pero, por encima de todo, lo que realmente importa es lo que permanece: la unión, la resiliencia y la fuerza de los lazos familiares.
Nuestro compromiso es continuar este camino con la misma unión, la misma determinación y el mismo espíritu que nos fueron transmitidos, avanzando siempre en la misma dirección. Abuelo y Abuela, seguiremos caminando con los valores que nos enseñasteis y que nunca nos falte aquello de lo que más os enorgullecía: ESTAR JUNTOS. Muchas gracias”.
DISCURSO ÍNTEGRO DE LUIS ALMEIDA
“Buenas tardes a todos.
Celebrar los 60 años de una empresa es un hito poco común. Es el tipo de momento que nos invita a detenernos un instante, mirar atrás y darnos cuenta de la magnitud del camino recorrido. Pero, para mí, esta celebración tiene un significado aún más especial.
De los 60 años que hoy conmemoramos, he tenido el honor y el privilegio de vivir 27 de ellos aquí. Cuando entré en esta empresa, hace casi tres décadas, el mundo era muy diferente. La tecnología era otra, el mercado era otro y, sin duda, yo también era otra persona. A lo largo de estos años, he visto cómo se producían profundos cambios a mi alrededor. Surgieron nuevos retos, nuevas exigencias y nuevas oportunidades. Pero hubo algo que nunca cambió —y quizá sea precisamente eso lo que nos ha llevado hasta este aniversario de diamante—: nuestra capacidad de evolucionar sin perder nunca nuestra esencia.
Hoy miro a mi alrededor y veo mucho más que compañeros de trabajo. Veo rostros que se han convertido en parte de mi historia, amistades forjadas a lo largo de los años, personas que han caminado juntas, que han afrontado dificultades, que han celebrado victorias y que han hecho de esta empresa un lugar especial.
A lo largo de estos 27 años he tenido el privilegio de ser testigo de momentos memorables. He visto a esta empresa superar dificultades que parecían insuperables. Nos he visto reinventarnos cuando era necesario cambiar. Nos he visto abrazar la innovación, aprender cosas nuevas y seguir siempre adelante. Y, sobre todo, he visto el impacto que esta empresa tiene en las personas, no solo en quienes trabajan aquí, sino también en los clientes a los que atendemos día a día.
Con el tiempo, he aprendido que una empresa no está formada por paredes, máquinas o cifras en informes. Una empresa está formada por personas. Personas con talento. Personas con dedicación. Personas con el valor de seguir adelante incluso cuando el camino no es fácil.
Aquí he visto a compañeros convertirse en mentores. He visto a jóvenes talentos llegar llenos de ganas y, con el tiempo, transformarse en líderes. He visto a equipos crecer, superarse y demostrar que el verdadero motor de cualquier organización es la fuerza humana que hay en su interior.
Cuando pienso en estos 27 años, siento un enorme orgullo. Orgullo por haber formado y seguir formando parte de este camino. Orgullo por saber que, de alguna manera, hay un poco de mi esfuerzo, de mi tiempo y de mi dedicación en cada capítulo de esta historia de 60 años.
Porque, en realidad, no han sido solo años de trabajo. Han sido años de aprendizaje. Años de crecimiento. Y muchos momentos de logros compartidos. Se suele decir que a los 60 años alcanzamos la plena madurez. La edad en la que la experiencia se transforma en sabiduría. Y así es exactamente como veo esta empresa hoy.
Llegamos a los 60 años con la sabiduría que solo la experiencia puede dar. Pero, afortunadamente, también llegamos con la energía, la ambición y las ganas de seguir creciendo, como si estuviéramos empezando un nuevo capítulo.
Me gustaría aprovechar este momento para expresar mi más sincero agradecimiento a la dirección por la confianza que ha depositado en mí a lo largo de estos 27 años. Y dar las gracias también a cada uno de vosotros —compañeros, socios y amigos— por la colaboración, el intercambio y el espíritu de equipo que vivimos cada día. Nada de esto sería posible sin las personas que forman parte de esta empresa.
También quiero dedicar unas palabras muy especiales a mi familia —a mi esposa y a mis hijos— por comprender tantas veces mis ausencias, las llegadas tardías a casa y los momentos en que el trabajo me exigió más de mí. Vuestro apoyo y vuestra comprensión han hecho posible este camino de tantos años.
Que los próximos años sean tan valientes como los primeros sesenta. Que sigamos innovando, creciendo y construyendo juntos una historia de la que todos podamos seguir sintiéndonos orgullosos. Hoy celebramos el pasado, valoramos el presente y abrimos las puertas a un futuro lleno de posibilidades.
Sigamos adelante con confianza y espíritu de equipo. Unidos por lo que fuimos, comprometidos con lo que somos y decididos a construir, juntos, todo lo que aún podemos llegar a ser. Enhorabuena a todos nosotros”.













































