La importancia del mantenimiento del sistema de distribución

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El buen estado del sistema de distribución es clave para garantizar el correcto funcionamiento del motor y así evitar averías que conlleven reparaciones de coste elevado. Por ello, la iniciativa Elige Calidad, Elige Confianza (ECEC), recomienda cumplir con exactitud, incluso con antelación, los intervalos de sustitución que marca el fabricante, más aún si se va a iniciar un trayecto de largo recorrido.

ECEC recuerda que el mantenimiento preventivo de este componente es determinante. “El sistema de distribución no da señales previas al fallo o rotura, por lo que sobrepasar los intervalos de sustitución nos expone a averías graves del motor”, apuntan desde la iniciativa, que destaca que “esta no es solo una cuestión que comprometa nuestro bolsillo, sino también la seguridad de los pasajeros”.

La calidad del componente también es importante, pues “un sistema de distribución de calidad deficiente puede dar lugar a la rotura de piezas individuales como tensores o rodillos, lo que puede ocasionar un desplazamiento de la correa de distribución y su rotura por interferencia”. Según la iniciativa, “en este caso, se daría una alta probabilidad de rotura de elementos internos del motor, tales como válvulas o árbol de levas”, lo que llevaría a una avería grave del motor.

Componentes del sistema de distribución

Los distintos componentes que forman parte de un sistema de distribución, es decir, no solo la correa o cadena de la distribución, sino también las poleas, guías y tensores, están todos ellos interrelacionados, por lo que si uno de ellos falla o simplemente no funciona correctamente, hará que los otros componentes se vean afectados y no realicen su función de forma correcta”, lo que conduciría, no solo a una avería, sino también “a un mayor consumo del motor y a la consecuente mayor emisión de CO2”. En este sentido, desde ECEC recomiendan reemplazar todos los componentes del sistema de distribución al mismo tiempo.

En cuanto a la seguridad, se ha de tener en cuenta que un fallo en el sistema de distribución afectará al motor, impidiendo su funcionamiento. Esto, en paralelo, provocará que los sistemas de seguridad activa del vehículo, tales como sistemas de dirección asistida, servofrenos u otros componentes electrónicos, cuyo funcionamiento depende del motor, dejarán también de funcionar.