ANCERA da la bienvenida a la obligatoriedad del eCall en los vehículos nuevos

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La patronal de los recambistas españoles, ANCERA, ha dado la bienvenida a la obligatoriedad del eCall en los vehículos nuevos. El sistema de emergencia basado en la llamada al 112 es obligatorio desde el pasado 31 de marzo para todos los turismos y vehículos ligeros que se homologuen en la Unión Europea.

Miguel Ángel Cuerno, presidente de ANCERA, ha destacado que “la adopción del sistema eCall es un estándar primordial para la seguridad en las carreteras”. No obstante, ha recordado también la necesidad de que el sistema garantice el acceso a todos los operadores de posventa: “Todos los vehículos estarán nuevos estarán conectados de forma obligatoria a partir del 31 de marzo de 2018 por lo que el acceso a los datos del conductor y su vehículo han de estar disponibles para todos los operadores de automoción de forma abierta, estandarizada, segura e interoperable para asegurar una competencia justa y libre, garantizando así la capacidad de elección del consumidor”, ha señalado.

Miguel Ángel Cuerno ha recordado asimismo que desde ANCERA se trabajó hasta 2015 en el retraso de la adopción de este sistema, para que la posventa independiente pudiese disponer del tiempo de adaptación necesario. Desde entonces se ha avanzado en el modo de acceso a la información técnica y a los datos del vehículo, tanto en cuando está en movimiento como cuando permanece parado.

El eCall salvará vidas

El sistema eCall marca automáticamente el número de emergencia 112, único para toda Europa, en caso de accidente grave en carretera y comunica mediante el sistema de navegación satélite Galileo la ubicación del vehículo a los servicios de emergencia. El sistema, que también se puede activar manualmente, solo transmite información esencial y no almacena ni registra datos.

Las instituciones de la Unión Europea prevén que reduciendo el tiempo de respuesta en caso de emergencia en un 50% en zonas rurales y hasta en un 60% en zonas urbanas se salvarían alrededor de 1.500 vidas al año y se reducirían las consecuencias de las lesiones.