Cambiemos la Posventa insta a ASETRA a impulsar reuniones para garantizar ya la rentabilidad de los talleres

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La iniciativa «Cambiemos la Posventa» ha emitido un contundente llamamiento a ASETRA (Asociación de Empresarios de Talleres de Reparación de Automóviles de la Comunidad de Madrid) para que aproveche el último trimestre del año para impulsar reuniones concretas con aseguradoras y gestores de reparaciones. El objetivo es abordar de manera urgente los problemas de rentabilidad que afectan a los talleres antes de la llegada de 2027, exigiendo un cambio de rumbo que trascienda las declaraciones de intenciones.

Desde la plataforma se recuerda que los primeros cien días de la nueva etapa de gestión, presentada públicamente por ASETRA el pasado 12 de mayo bajo el liderazgo de Ana Ávila, deberían haber servido para definir prioridades, asumir compromisos y comenzar a transformar los problemas estructurales que llevan años perjudicando al sector. Sin embargo, advierten que los cambios no llegan por sí solos y que, sin una actuación decidida por parte de quienes tienen la responsabilidad de impulsarlos, los principales perjudicados seguirán siendo los talleres de reparación de la región.

El último trimestre del año se perfila como un periodo estratégico ineludible. Es el momento en el que las asociaciones deben desplegar una agenda activa de reuniones con compañías aseguradoras, gestores de reparaciones y otros operadores del sector para negociar las condiciones económicas y técnicas del próximo ejercicio. Los talleres afrontan incrementos significativos en sus costes energéticos, laborales y tecnológicos, sumados a una creciente dificultad para atraer y retener profesionales cualificados, una realidad que exige soluciones tangibles y no nuevas promesas.

Las tres prioridades de «Cambiemos la Posventa»

En este sentido, «Cambiemos la Posventa» ha delineado tres prioridades fundamentales que deben guiar la acción de la asociación. Primero, defienden que los precios de la mano de obra deben cubrir los costes reales de producción, permitiendo a cada taller establecer libremente sus tarifas en función de sus inversiones y especialización, sin verse condicionado por prácticas comerciales que comprometan su viabilidad. En segundo lugar, reclaman un baremo técnico consensuado y transparente, basado en criterios objetivos de valoración compartidos por todos los actores, tomando como referencia metodologías técnicas de mercados como el alemán, pero aplicadas con equidad para beneficiar también al reparador. Por último, exigen un respeto absoluto a los tiempos técnicos establecidos por los fabricantes para los desmontajes y sustituciones, considerando incoherente exigir el cumplimiento de sus procedimientos de reparación sin reconocer después el tiempo necesario para ejecutarlos correctamente.

La iniciativa también ha puesto el foco en las condiciones laborales, advirtiendo que la rentabilidad del sector no puede seguir dependiendo de jornadas extenuantes de 12, 14 o 16 horas para compensar unas condiciones comerciales insuficientes. Subrayan que un sector moderno y competitivo no puede construirse a costa de la calidad de vida de quienes lo sostienen diariamente, ni confundir la productividad con el agotamiento profesional.

Una hoja de ruta clara

Ante este escenario, «Cambiemos la Posventa» cuestiona directamente la agenda de trabajo de la actual dirección de ASETRA. En concreto, se preguntan qué reuniones se están manteniendo con aseguradoras y gestores para mejorar las condiciones económicas de 2027. También quieren que se detallen qué actuaciones concretas se están impulsando para consensuar baremos técnicos y defender los tiempos de reparación.

Si bien reconocen que los problemas históricos del sector no se resolverán en cien días, consideran absolutamente exigible la existencia de una hoja de ruta clara, con compromisos concretos y resultados tangibles que informar a los asociados. Los talleres, concluye la plataforma, no necesitan más promesas de cambio, sino asociaciones que trabajen activamente para hacerlo realidad, garantizando un futuro donde la rentabilidad empresarial, la seguridad de las reparaciones y la calidad de vida de los profesionales sean las verdaderas prioridades. De lo contrario, advierten, los talleres seguirán soportando los mismos problemas mañana, pero con costes todavía mayores.