Aston Martin ha incorporado la tecnología de suspensión BILSTEIN DampTronic X en el nuevo Vanquish, su modelo insignia dentro de la gama GT. El objetivo es reforzar el equilibrio entre confort de marcha y prestaciones dinámicas en un vehículo equipado con un motor V12 biturbo de 5,2 litros, 835 CV y 1.000 Nm de par. De este modo, el fabricante británico da continuidad a su colaboración con BILSTEIN y apuesta por una solución de amortiguación adaptativa orientada a mejorar la respuesta del vehículo en diferentes condiciones de conducción.
El nuevo Vanquish mantiene la configuración V12 característica del modelo y alcanza una velocidad máxima de 344 km/h. Para acompañar este nivel de prestaciones, Aston Martin ha desarrollado un conjunto de chasis enfocado tanto al confort en largos recorridos como a la precisión dinámica. “Estamos ante un motor realmente extraordinario”, afirma Simon Newton, director de rendimiento del vehículo de Aston Martin. “Esa capacidad de aceleración debía ir acompañada de un nivel equivalente de control y precisión, algo que hemos conseguido aprovechando el potencial de los amortiguadores adaptativos BILSTEIN DampTronic X, el diferencial electrónico y la electrónica de control del vehículo.”
La tecnología BILSTEIN DampTronic X tuvo un papel relevante en el desarrollo dinámico del vehículo y ya había mostrado su potencial en pruebas realizadas por Aston Martin en 2020 en Nürburgring Nordschleife. A partir de esos resultados, la marca decidió incorporar esta solución en futuros deportivos de su gama, entre ellos el hiperdeportivo Valhalla y el nuevo Vanquish.
La adopción de esta tecnología se enmarca además en una relación de largo recorrido entre ambas compañías. “Existe una relación excepcionalmente buena entre ambas empresas, caracterizada por el respeto mutuo y la cercanía”, señala Thomas Grassmann, responsable de cuentas del departamento de ventas OE de BILSTEIN.
La tecnología de suspensión BILSTEIN DampTronic X
El núcleo del sistema es una válvula de ajuste de presión de respuesta muy rápida, que permite adaptar la fuerza de amortiguación en milisegundos en función de las necesidades detectadas por la unidad central de control. Para ello, el sistema procesa varios cientos de veces por segundo información procedente de distintos sensores, como el movimiento de la rueda y la carrocería, la velocidad del vehículo o la variación del ángulo de dirección, y ajusta de forma individual la respuesta de cada amortiguador.
Este funcionamiento permite compatibilizar dos exigencias habitualmente contrapuestas en el desarrollo de suspensiones: el confort de marcha, asociado a fuerzas de amortiguación más bajas, y el control dinámico, que requiere una respuesta más firme.
Junto con el diferencial electrónico, capaz de bloquearse en 135 milisegundos, el sistema contribuye a una respuesta especialmente rápida del conjunto de suspensión. En el modo de conducción GT, el vehículo prioriza el confort sin renunciar a un comportamiento ágil y preciso. En los modos Sport y Sport+, la suspensión ofrece una respuesta más directa y un mayor control de la carrocería.
“El bajo peso de los amortiguadores DampTronic X, logrado gracias a un concepto con válvula interna y tubos de aluminio, también contribuye a reducir las masas no suspendidas”, añade Thomas Grassmann.



