El fabricante alemán MANN-FILTER ha presentado en su regreso a Automechanika Frankfurt 2026 una nueva generación de filtros de habitáculo FreciousPlus que incorpora carbón activo reciclado procedente de residuos de su propia producción. De este modo, la compañía se convierte en el primer proveedor del mercado independiente de posventa (IAM) en llevar esta tecnología a la producción en serie.
A partir de septiembre, MANN-FILTER fabricará en serie más de 100 referencias FreciousPlus con una mezcla de carbón activo nuevo y reciclado. Estos filtros cubren cerca de 250 millones de turismos, vehículos comerciales ligeros, autobuses y camiones del parque europeo. Traducido a cifras, esto equivale a unas 4.800 aplicaciones de vehículo.
«Por primera vez, nuestra solución permite utilizar carbón activo reciclado en aplicaciones de filtración de altas exigencias sin comprometer el rendimiento, la calidad ni la vida útil del producto”, señalan desde MANN+HUMMEL.
Para talleres y distribuidores, los nuevos filtros mantienen las mismas referencias, procesos logísticos y condiciones de almacenamiento que los productos actuales, y la compañía ha confirmado que los precios permanecerán estables.
Carbón activo a partir de cáscaras de coco
El carbón activo utilizado en los filtros de habitáculo se obtiene habitualmente a partir de cáscaras de coco maduras. Su transformación requiere importantes cantidades de energía, agua y recursos agrícolas. En concreto, se necesitan aproximadamente ocho kilogramos de cáscara para producir un kilogramo de carbón activo nuevo.
Para reducir esta dependencia, MANN+HUMMEL ha desarrollado junto con socios especializados en reciclaje un proceso industrial de varias etapas. Éste permite recuperar y acondicionar carbón activo tanto de recortes de producción como de filtros de habitáculo usados. En esta primera fase, la compañía utilizará exclusivamente carbón activo procedente de residuos de su propia fabricación.
La compañía estima emplear alrededor de 30 toneladas anuales de carbón activo reciclado en esta primera fase. Ello permitirá ahorrar aproximadamente 240 toneladas de cáscara de coco y reducir en torno a un 20% la necesidad de esta materia prima natural.



