Las altas temperaturas no solo ponen a prueba la resistencia de los conductores, sino que someten al vehículo a un esfuerzo extraordinario que puede comprometer el funcionamiento de sus elementos más importantes para la seguridad vial. La Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) ha emitido una alerta advirtiendo que el calor acelera el desgaste de estos sistemas, aumentando la probabilidad de sufrir averías en circulación, especialmente en trayectos largos y con el vehículo cargado.
Ante el inicio de los desplazamientos vacacionales, la entidad insiste en la importancia de comprobar el estado del vehículo antes de viajar y de mantener la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) en vigor para garantizar que los elementos esenciales de seguridad y medioambientales funcionan correctamente.
Los cuatro componentes más vulnerables al calor
En concreto, AECA-ITV identifica cuatro sistemas que sufren de manera crítica durante las olas de calor:
- Neumáticos: El calor extremo es uno de sus principales enemigos. Las altas temperaturas del asfalto aumentan la presión interior y aceleran el envejecimiento de la goma, incrementando el riesgo de grietas, deformaciones o reventones. La asociación recuerda que la presión debe revisarse siempre en frío.
- Batería: Aunque las averías suelen asociarse al invierno, el calor acelera la evaporación del electrolito interno y reduce su vida útil. Este fenómeno es cada vez más relevante en los vehículos modernos, que incorporan una electrónica con un consumo energético muy exigente.
- Frenos: Las altas temperaturas reducen la eficacia del líquido de frenos, un riesgo que se agrava en descensos prolongados de montaña o con el vehículo cargado. Se recomienda comprobar el nivel del líquido y el desgaste de pastillas y zapatas antes de un viaje largo.
- Sistema de refrigeración: Un sistema en mal estado (manguitos deteriorados, niveles bajos de refrigerante o termostato defectuoso) puede derivar en el sobrecalentamiento del motor. El riesgo se dispara en vehículos de uso estacional (segundas residencias, campers) que han permanecido parados durante meses, ya que el anticongelante puede degradarse sin circulación en el circuito.
La sobrecarga y la ITV caducada, riesgos añadidos
A los efectos del calor se suma un factor de riesgo frecuente en verano: la sobrecarga. Viajar con el maletero al límite o por encima de la capacidad recomendada exige un esfuerzo adicional al sistema de frenado, a la suspensión y a los neumáticos, comprometiendo seriamente la estabilidad y la capacidad de frenada del vehículo.
Además, AECA-ITV alerta de un problema recurrente: el número de vehículos que circulan con la ITV caducada aumenta considerablemente en julio y agosto. La entidad recuerda que la normativa permite pasar la inspección hasta un mes antes de la fecha límite sin modificar el periodo máximo de validez de la próxima revisión. Circular sin la ITV en vigor no solo expone a una sanción de 200€ (o 500€ en casos graves), sino que incrementa el riesgo de que un fallo técnico no detectado derive en un siniestro vial.
Priorizar la revisión preventiva
«El verano reúne todos los factores que más exigen al vehículo: temperaturas extremas, viajes largos, mayor carga y un uso intensivo. Si alguno de sus sistemas presenta un defecto, las probabilidades de sufrir una avería aumentan considerablemente. Por eso es fundamental comprobar su estado antes de iniciar el viaje y tener la ITV al día. El verano es para disfrutarlo y debemos evitar que una avería o un siniestro por no tener el vehículo en condiciones nos arruine las vacaciones», señala Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV.
La asociación reitera su llamamiento a los conductores para que prioricen la revisión preventiva y confíen en los talleres legalmente establecidos, garantizando así una movilidad más segura y responsable durante el periodo estival.



