La conducción automatizada por autopista será una realidad en 2020, según Bosch

14-12-2015
La conducción automatizada por autopista desarrollada por Robert Bosch será una realidad en 2020, según apuntó Belén Aranda responsable en Europa del proyecto de Conducción Automatizada de Bosch en la jornada “La conducción automatizada”, que tuvo lugar el pasado 10 de diciembre. "Gracias a nuestro sistema de piloto automático para autopistas, a partir de 2020, podremos ver coches altamente automatizados que conducirán ellos solos por las autopistas," aseguró Belén Aranda.



La principal ventaja que puede aportar la conducción automatizada es lograr que el tráfico por carretera sea más seguro. Cada año, se estima que 1,3 millones de personas en todo el mundo mueren en accidentes de tráfico. En el 90% de los casos, el accidente se puede atribuir a un error humano, según datos de Naciones Unidas apuntados por Lorenzo Jiménez responsable de Prensa y Marketing del área empresarial Bosch Mobility Solutions durante la jornada. "En situaciones críticas de conducción, una ayuda adecuada puede salvar vidas", dice Aranda. En este sentido, las investigaciones sobre accidentes realizadas por Bosch apuntan a que el aumento de la automatización podría reducir los accidentes hasta en una tercera parte.

La conducción automatizada hace que el tráfico rodado no sólo sea más seguro, sino también más eficiente. Estudios realizados en Estados Unidos indican que la aplicación de estrategias predictivas de conducción por autopista puede suponer un ahorro de combustible de hasta un 39%, con la consiguiente disminución de emisiones.

No son las únicas ventajas que aporta la conducción automatizada. Su implantación redundará también en una democratización de la movilidad, ya que permitirá seguir móvil a todas las edades, según señaló la responsable europea del proyecto de Conducción Automatizada de Bosch refiriéndose especialmente al colectivo de personas mayores de 65 años. Además, también permitirá un mejor uso del tiempo en carretera: “El conductor va a decidir siempre cómo conducir y qué hacer con el tiempo que le quede libre”.

Belén Aranda señaló asimismo que la conducción automatizada se irá introduciendo de manera gradual no solo por problemas técnicos o por la necesaria adaptación del marco legal, sino también para permitir que el usuario vaya adquiriendo confianza en el sistema. Así las cosas, para la conducción altamente automatizada —sin manos y sin necesidad de fijar la vista sobre la carretera— habrá que esperar algunos años más, ya que exige grandes dosis de fiabilidad técnica porque, como señaló Aranda, el reto técnico es enorme: "el coche se convierte en el chófer y el conductor en el pasajero".

Además, serán precisos cambios en leyes y reglamentos. Entre las limitaciones legales en este campo señaladas por Belén Aranda figuran la Convención de Viena sobre la Circulación Vial de 1968, que dictamina que los conductores deben mantener el control de su vehículo en todo momento, o el reglamento R.79 de la CEPE, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa, que permite únicamente la intervención automática en la dirección hasta un límite de 10 kilómetros por hora.

Investigaciones en curso

No obstante, las investigaciones de Bosch en este campo están muy avanzadas. La compañía cuenta en la actualidad con siete prototipos de vehículos de conducción altamente automatizada operativos: cuatro en Alemania, dos en Estados Unidos y uno en Japón, país que quiere mostrar la conducción automatizada en el área de Tokio coincidiendo con la celebración de los Juegos Olímpicos de 2020 que organiza.

En la A81 de Alemania y en la US i280, Bosch está demostrando lo que ya es técnicamente posible. Desde principios de 2013, los ingenieros están conduciendo vehículos altamente automatizados por las carreteras públicas y han completado ya más de 10.000 km de pruebas sin el menor problema, según señaló Belén Aranda. En un primer momento, estos vehículos estaban basados en el BMW Serie 3 Touring y, desde mediados de 2015, se complementan con dos vehículos eléctricos puros “S Model” del fabricante Tesla.

Los vehículos conducen por sí solos a través del tráfico abierto acelerando, frenando y realizando adelantamientos, según sea necesario. También deciden ellos mismos y, en función de la situación del tráfico, activan los intermitentes correspondientes y cambian de carril. La base de todo esto se encuentra en los sensores, que proporcionan una imagen detallada del entorno del vehículo. Además, TomTom, socio tecnológico de Bosch, suministra un mapa dinámico, muy detallado, que ofrece información importante relativa a la situación del tráfico en cada momento. Un ordenador utiliza toda esta información para analizar y predecir el comportamiento de los otros usuarios de la carretera y, sobre esa base, toma las decisiones pertinentes sobre la estrategia de conducción de los vehículos altamente automatizados.

Los vehículos altamente automatizados deben ser capaces de funcionar de manera segura, incluso si un componente fallara. La única manera de lograr tal fiabilidad de funcionamiento es mediante una estrategia de diseño que incluye la redundancia de sistemas de seguridad críticos, tales como el frenado y la dirección. Por ejemplo, los vehículos de pruebas Tesla —en los que Bosch invirtió 1.400 horas de trabajo en instalar 50 nuevos componentes y tendió 1.300 metros de cable nuevo—, incorporan, además del Programa Electrónico de Estabilidad, ESP, el servofreno electromecánico iBooster. Estos componentes de Bosch pueden frenar el coche independientemente el uno del otro, sin necesidad de intervención del conductor. Otros elementos vitales como la fuente de alimentación y las unidades de control electrónico (ECUs) también se aseguran en forma de sistemas de back-up.