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Ecología y Bolsillo

Por: Europneus
30-10-2012

En un momento en que la industria del motor europea lucha por sobrevivir –en España, segundo fabricante de vehículos en Europa y 9º a nivel mundial, se producirán menos de 2 millones de automóviles en 2012–, el consumidor empieza a tomar el protagonismo que la misma no siempre le ha otorgado.

Ahora más que nunca el bolsillo ajeno decide lo que los fabricantes de vehículos deberán de producir en un futuro más próximo que lejano. Y muchos gobiernos parecen estar de parte del consumidor.

Mientras que Sergio Marchionne, consejero delegado de FIAT, descarta la viabilidad del coche eléctrico ­–dado su alto coste y la falta de infraestructuras paneuropeas–, y aboga por mejorar la eficiencia de los motores tradicionales, en España, el Gobierno introduce medidas como el plan PIVE, diseñado como está para, no solo deponer hasta 75.000 vehículos de más de 12 años de antigüedad (turismos) y de 10 (en el caso de los vehículos comerciales) de las carreteras, sino para fomentar en el consumidor el gasto, o el gusto, por los vehículos de energías alternativas.

Y cualquiera diría que la medida, que consiste en una subvención de 2.000 euros por la adquisición de este tipo de vehículos (de no más de 25.000 euros), va por buen camino. Buena noticia para este sector tan castigado en España ahora mismo.
Según las estimaciones publicadas por Faconauto (la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción), el plan PIVE incrementará la demanda de vehículos en unas 50.000 unidades hasta finales de 2012. Y quizá no se equivoquen.

Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), el plan PIVE ha despertado el interés del consumidor en España.

Desde que entró en vigor a principios de octubre, más de 2.000 concesionarios en España se han dado de alta en el sistema informático que gestiona el plan, y en la primera decena del mes ya se han registrado unas 140.000 visitas a los puntos de venta.
Con esta perspectiva, nos podemos preguntar si este interés por el plan PIVE es el reflejo de que el motorista en España se está concienciando ecológicamente.

Sin embargo, los más escépticos podrán igualmente preguntarse si esto simplemente es una reacción al plan de subvenciones –al que hay que añadir los numerosos descuentos y las promociones por parte de los concesionarios que en muchos casos llegan hasta los 5.000 euros de media–.

Quizá las dos cosas sean verdad, pero lo que sin duda es cierto es que desde hace tiempo, y cada día más, la oferta automovilística se encuentra muy alejada del antiguo binomio gasolina/diésel. Es obvio que esto no ha hecho más que empezar.
Y esto lo sabe el consumidor.

Solo el tiempo dirá qué tipo de energía estaremos consumiendo, y conduciendo, dentro de unos años. Y si no el tiempo, ¿lo dirá la crisis?

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